La Universidad de Sheffield encuestó a más de 250 residentes del Reino Unido sobre la posible incorporación de fauna exótica y plantas no autóctonas a parques urbanos, mediante un estudio que plantea esos espacios como apoyo para especies afectadas por el cambio climático.
La investigación, publicada en la revista Sustainability y divulgada en Phys.org, detalla que la propuesta parte de que numerosos organismos no lograrán desplazarse por sí solos con la rapidez necesaria hacia zonas más frías si el calentamiento global continúa.
La iniciativa se enmarca en la migración asistida, una estrategia que consiste en trasladarlos mediante intervención humana a regiones con un clima más favorable para su supervivencia.
Tortugas y plantas, las propuestas mejor recibidas
Más del 50% de las personas consultadas dijo que estaría satisfecha con la presencia de tortugas de Hermann y abejarucos carmesí del norte en sus parques locales. La encuesta también evaluó una plantación inspirada en paisajes mediterráneos, que recibió el respaldo de entre el 60% y el 70% de los participantes.
La posibilidad de ver cebras en estos entornos urbanos obtuvo una respuesta más dividida, aunque más del 40% de los encuestados se mostró bastante receptivo. Ross Cameron, profesor de horticultura de la Universidad de Sheffield y director del estudio, explicó que el sondeo modificó las previsiones iniciales.
“Esperábamos que la gente se mostrara bastante reacia a la idea de tener animales exóticos y no autóctonos en su parque local. Pero parece que entienden que el mundo natural está bajo presión y que quizás debamos hacer las cosas de otra manera”, declaró.
Parques como refugios climáticos
El planteamiento no se limita a medir la aceptación social de especies inusuales. El trabajo sostiene que los parques y jardines británicos podrían funcionar como “escalones” dentro de una red de hábitats que se extendería por el norte de Europa, para poder facilitar la adaptación de distintas variedades amenazadas en sus territorios de origen.
Según los científicos, el aumento de las temperaturas puede volver inhabitables algunas regiones para plantas y animales que actualmente dependen de climas más fríos. Cameron señaló que la transformación climática prevista para Londres permite dimensionar esa hipótesis.
“Se prevé que el clima de Londres se asemeje al de la Barcelona actual para el año 2050”, afirmó. Bajo ese escenario, plantas que hoy necesitan protección contra las heladas en jardines británicos podrían permanecer al aire libre durante todo el año.
No todas las especies serían viables
El investigador recordó que los parques y jardines del Reino Unido ya albergan desde hace siglos variedades de vegetales procedentes de distintas partes del mundo.
“Lo que proponemos es que empecemos a ser mucho más conscientes al respecto, eligiendo especies no solo por su aspecto, sino también por el papel que podrían desempeñar en el mantenimiento de ecosistemas que, de otro modo, podrían desaparecer”, indicó Cameron.
El estudio no plantea que todas las especies reciban el mismo tratamiento. Los investigadores reconocen que los animales de gran tamaño, los depredadores y los ejemplares peligrosos implican problemas prácticos y políticos que requieren una evaluación particular antes de cualquier reintroducción.
Las hienas y las serpientes concentran la mayor oposición
Las hienas manchadas y las serpientes venenosas europeas áspid fueron los individuos con peor recepción entre los participantes. Casi el 75% de los consultados respondieron negativamente o expresaron incertidumbre ante la posibilidad de encontrarlas en espacios verdes cercanos.
Por ese motivo, el equipo propone que cualquier iniciativa avance de forma gradual y comience con animales pequeños y menos agresivos. La idea es que los proyectos iniciales se enfoquen en especies capaces de obtener mayor aceptación pública y de ser gestionadas con menos dificultades.
“No estamos sugiriendo que nadie vaya a encontrarse con hienas en su carrera matutina próximamente”, precisó Cameron. En cambio, destacó que las tortugas, los abejarucos y las interesantes plantas mediterráneas “son cosas que parecen entusiasmar de verdad a la gente. Y podrían marcar una gran diferencia”.


